25 de gener 2008

Monólogo

La verdad es que el otro día no te dije toda la verdad. Si quieres lo comentamos ahora. ¿Qué me pareció? Te diré como me sentí: triste, desengañada, más bien defraudada. No es cierto que no tuviera una ligera idea de lo que esperaba recibir, pero no quería hablar. Quería conocer vuestras cartas sin mostrar las mías. Quizás fue una mala jugada, no lo sé. Pero cuando mostráis vuestra mano, el mundo cae al suelo, por su propio peso, y todo lo que podría tener que decir se desarticula en mis propios labios. Y la verdad, no creo que sea una impresión sujetiva y personal. Y no te creas que me esperaba un as, ni una jota siquiera; es cierto y sé que tengo mucho recorrido todavía, y que tengo mucho que aprender y (por lo que veo) que demostrar, pero el número de esa carta que habéis escogido para mi, es demasiado bajo, a mi parecer, y no refleja ni las tareas ni la responsabilidad que me habéis asignado. Sí, sí, ya sé que hay que tener paciencia, y que todavía es pronto, y que se valorará de nuevo la situación dentro de un año. Quizás entonces creáis que ya os he demostrado lo suficiente lo que valgo. Tengo esperanza y fe en sus palabras (aunque no siempre sé el por qué), me gusta lo que estoy haciendo, lo sabes y creo que es algo que no se puede ocultar, pero no quiero llegar a decir que esto es un lujo que no me puedo permitir. ¿Eres capaz de entender porque te digo que me siento desengañada, defraudada, triste?

2 comentaris:

RY ha dit...

Quan es fa la reflexió de que ja saps el pa que s'hi dona, comença la preparació per pujar-se a un altre tren i no dubtis que quan s'està preparada, el tren que esperes acaba per arribar.

;)

Malka ha dit...

Així em sentia quan estava al Dutti, ho has reflexat a la perfecció.
Avui estaré tota la tarda per casa. Podem fer un cafè telefònic si vols!Muakas!

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