10 de maig 2008

Sed de venganza

Desde aquel día sigo el rastro de un sueño de venganza. Mis manos fueron entrenadas para los más sucios fines. Conseguir información, chantajes, desapariciones en el momento justo y exacto, documentos sin encontrar, nombres en listas negras. Mil rostros, mil personalidades, cualquier cosa necesaria que me haga llegar a él. Debo calmar mi sed, ojo por ojo, diente por diente.

La soledad es monótona, a veces asfixiante, lo único que me quedaba fue aniquilado eliminando rastros o simplemente por puro placer. Y la soledad se convierte en un tiempo eterno. Sueño con palabras de libertad, libertad dentro de un imperio putrefacto donde vivir significa huir o luchar o morir en un callejón a manos de un desconocido cuyo rostro es público.

Parece que se esconda reuniendo sus ejércitos. Pero lo perseguimos y algún día saldrá de su madriguera. Lo único que espero es estar allí para... Algún día llegará el momento.

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