10 de març 2008

Chapuzas

Posiblemente había sido una de las mejores chapuzas que jamás he llevado a cabo. Chapuza bien pagada, pero sin salir de la clasificación de bomba casera que explota demasiado cerca y deja sus marcas por todo mi cuerpo. No fue un trabajo limpio, debo reconocerlo, y eso tiene sus consecuencias. ¿Quizás los besos de aquel humano inexperto de ojos verdes hicieran desaparecer mis propias habilidades? Quizás solo fue un mal día, de esos en que no debieras haber salido de la cama para hacer un trabajo fácil demasiado bien pagado; de esos en que terminan sin poder dormir bajo tu propio techo.

El resultado: mi cabeza tiene un precio. Y por primera vez en mi vida estoy completamente sola. Él ha muerto ejecutado por manos demasiado grises. Manos que un día también morirán.

3 comentaris:

Jo Mateix ha dit...

En el mundo que/en que vivimos todo nuestro cuerpo tiene un precio, incluso esas manos que un día morirán.

caterina ha dit...

És dur i el més terrorífic és que és cert. M'espanta de cada vegada més el món en el que vivim...

Patry ha dit...

miedo me das....

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