14 d’abril 2008

Espadas y tirachinas

Debían ser las cinco y veinte de la tarde. Salía del trabajo y recorría las calles de esa gran ciudad perdida en sus propios pensamientos. Éstos vagaban libremente entre los transeúntes de la Rambla Catalunya, perdiéndose en conversaciones ajenas que bailaban a su alrededor. De vez en cuando aligeraba el paso, para no quebrantar los horarios que la vida a veces le imponía, habría más trenes pero hoy era importante que no perdiera el suyo.

Debían ser las cinco y veinte de la tarde. Perdida, ordenando sus ideas, su mirada se cruzó con el revolotear de unos niños, sus ideas se mezclaron con unas palabras que la hicieron navegar de nuevo hasta horizontes que no tenían límites... "Ven, ¡vamos a coger dos espadas!" No pudo evitar seguirles con la mirada, esperando encontrárselos con un par de palos, de ramas muertas caídas a su suerte, pero les vio con un par de espadas relucientes, hechas a medida, convertidos en caballeros andantes que luchaban contra los demonios de sus sueños.

Miré en ese banco donde habían encontrado tan magníficas armas, esperando encontrar aquel tirachinas con el que luchar contra los dragones de mi propia vida. Quizás la fuerza y la magia de la imaginación conseguirían salir victoriosos de tantas batallas hasta ahora perdidas.

1 comentari:

RUSKIS ha dit...

El teu blog m´encanta, acavo d´entrar per primera vegada, escrius molt bé!!!
Salut amb el teu permis tornare...

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